Guía Artivismo

Una guía para cambiar el mundo… desde nuestro centro educativo

Miles de mujeres cantan y bailan “Un violador en tu camino” en todo el mundo para denunciar la violencia machista. El artista urbano conocido como Banksy señala problemáticas actuales vinculadas a la globalización y el capitalismo en grandes murales. Un colectivo flamenco denuncia los abusos de los bancos por bulerías, con letras entre el humor y la crítica. Cientos de zapatos rojos recorren el mundo para denunciar el feminicidio en Ciudad Juárez. Son solo algunos ejemplos recientes y notorios de artivismo, un tipo de expresión creativa situada entre el activismo y el arte, que supone una alternativa a las formas tradicionales de comunicar reivindicaciones sociales.

 

En el marco del programa La salud está en tu mano, hoy publicamos ¿Caminamos, artivistas?, una guía para la creación participativa de acciones de artivismo en centros educativos. El documento, disponible ya para su descarga, contiene numerosas ideas y herramientas con las que el profesorado, junto a sus estudiantes y al resto de la comunidad educativa, tendrá la oportunidad de sensibilizar y movilizar a las personas de su entorno sobre temas relacionados con la salud global, a través de la creatividad artística. Si, según Gilles Deleuze, “crear es resistir a lo que pretende controlar nuestras vidas”, el artivismo parece la mejor forma de pasar a la acción y de convertir la educación en una verdadera fuente de movilización ciudadana.

La guía se divide en tres bloques. En el primero, Preparando la ruta, se define un concepto de artivismo que, sin ser nuevo (podemos encontrar sus primeros exponentes hace ya medio siglo), sí que permanece como una práctica relativamente desconocida e inusual para las organizaciones sociales y, en mayor medida aún, los centros educativos. En un mundo donde la comunicación tiene tanta presencia y donde el flujo de mensajes es continuo, una estrategia de impacto como esta, más directa y visceral, puede ser la única forma de sacudirnos y provocar, al menos, una reflexión. Luego está, claro, el reto de llevar esa estrategia a la escuela, si bien el artivismo como mejor se asimila es practicándolo. Finalmente, esta sección concluye abordando la parte reivindicativa o movilizadora de esta forma de expresión, clasificando algunas posibles temáticas (o problemáticas) y animando a acercarse a quienes se ven afectados por ellas, como mejor forma de construir los mensajes.

El segundo bloque, Posibles etapas para la ruta, propone un esquema de desarrollo de una acción artivista paso a paso, con la inclusión de sugerencias prácticas para docentes y recursos en forma de enlaces, información, descripción exhaustiva de dinámicas, etc. Se trata de capítulos muy gráficos y completos que ayudan a no perderse en la conceptualización de las acciones y a ir dándole un sentido a todo el proceso: desde la preparación de una acción colectiva y participativa a las opciones para difundirla una vez realizada, pasando por definir nuestro público objetivo y el lenguaje artístico que emplearemos, planificar y dar forma a la acción, o evaluar la experiencia con el fin de identificar sus posibilidades.

ruta del artivismo

Por último, la tercera parte de la guía está dedicada a Inspiraciones varias. Se trata de un útil compendio de referencias muy diversas en torno al artivismo que nos ayudarán a conocer los formatos y géneros que mejor pueden adaptarse a nuestras reivindicaciones. Del Teatro de las Oprimidas al flashmob, las chirigotas, el ciberactivismo o los graffiti, entre muchos otros, en estos capítulos se ofrece la oportunidad de conocer ejemplos de este tipo de acciones en todos los ámbitos, incluido el de los centros educativos (donde ya hay una cierta tradición, aunque minoritaria). La guía concluye apuntando a otras fuentes donde ampliar la visión sobre esta práctica, aclarando que en toda expresión artivista es fundamental la interacción con el público.

Y, a ser posible, que no pare de resonar en las cabezas de quienes la hayan presenciado. Al fin y al cabo, las temáticas que se plantean en La salud está en tu mano bien merecen que los mensajes calen en la ciudadanía, se amplíen incluso y no dejen de estar presentes hasta que la sociedad los haga suyos y se convenza de la necesidad de una transformación.

Agencia Sentido Común

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *